9 may. 2010

"Pueblada", de Germán R Arens

AQUEL AMIGO POETA



Aquel amigo poeta

entre certezas

y calma…

me hablaba del agua buena,

de Mastronardi y Villon;

e indistintamente

de Led Zeppelin,

Heisemberg o Saúl Huenchul

(cantor lugareño

del lado pampeano,

hermano

de Ponciano Huenchul…

quien me contara

en el pool de Paco

que su padre conoció a Bailoretto

cuando capataceaba

un campo lindero

al río),

de mares intemporales,

de Cinthia que era la luna,

de días elementales,

de azarosas noches.



Era mi amigo poeta

alivio en mi vida quieta,

regazo para mis noches,

para mi hastío

razón.

La realidad nos hartaba

con su afanosa quimera

y juntos

meditábamos

el retorno a la barbarie.



Una noche

en su cara

aparecieron las frutillas,

y yo encontré

una palabra en mis pulmones.



Antes que el pueblo se recordara

y después del momento

en que cantan los gallos,

cruzábamos la plaza,

caminábamos cuatro cuadras en línea recta,

y en el límite demarcado por las vías del ferro

nos decíamos hasta mañana.




ESPÁRRAGOS


Los espárragos más tiernos

crecían a ambos lados

de un desagüe

que habitaban

desde los inicios

de la colonización

las ranas y los mosquitos.

Los buscamos por debajo

de la sombra

de algún sauce llorador

en los veranos del setenta.



Una vez encontramos

un paquete envuelto

en papel de diario.

Estaba lleno de balas.




ATENTADO


El árbol de membrillos

en el que me oculté

para disparar

tres tiros

al “vitraux” de la iglesia

ya no está.

Tampoco

mi rifle Mahely 5 y ½

ni siquiera

la mano gatilladora.



La iglesia

nunca ostentó

sus campanas,

estaban guardadas

en un casete.

El cura

apretaba

“play”

y los devotos

a la misa

del domingo de mañana

todos los domingos.


Germán R. Arens; “Pueblada”, Ediciones en Danza, 2008
http://jorgedipre.blogspot.com/2010/05/pueblada-de-german-r-arens.html
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