30 jun. 2006

LEO A MUJERES

Leo a mujeres.
Anais que escribe
como hombre, para excitar hombres
Angélica que no logra
dejarme el sabor fresco de la menta
y que en mi decepción
acuña una imagen
de niñas fotografiadas
por lúbricos y decrépitos socios.
María Teresa que me acuna
de muerte
y juega juegos de palabras
para que despierte.
Solange que disemina
fragmentos estéticos
de cuerpos
y dialoga con Mary Shelley
una alegoría de fin de siglo.
Marguerite que besa
la negra piedra
de los conjuros.
La sangre que se vierte
como una escritura
y después
leo también a esas
mujeres nocturnas
que se desplazan con
el nuevo milenio.
Libros o cartas
poemas, e-mails o desnudeces
Leo
y me leen esas mujeres
casi anónimas
Algunas me intuyen
en un espejo opaco
donde mis propios ojos
me miran sorprendidos.
Otras ríen con
una risa casi en papel.
Historias y destinos
distancias que se borran
la soledad de una mujer
que me pone
frente a mi propia soledad.
Leo a mujeres
y me dejo acariciar
con sus lecturas.
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