21 sep. 2008

Presentación de El Ventrílocuo, de Jorge Alberdi

Finalmente, Alberdi no asistió a la presentación en Fenómenos, con lo cual, de moderador tuve que pasar al rol de presentador, transcribo el texto con que abría:

Jorge Alberdi nació en Rosario, autor inédito durante demasiado tiempo, se
comportó como un terrorista postal; durante años dedicó esfuerzo y dinero
a escribir cartas a personas relacionadas con el arte en los años 90, de ese
modo fue como lo conocí. Cuando aún gestionaba la pequeña editorial de autor ‘El
Heresiarca & Cía.’, Alberdi comenzó a bombardearme con sus comentarios sobre
las revistas o los libros que poníamos a circular. De algún modo, con el tiempo,
fuimos estableciendo un vínculo de confianza que le permitió hacerme conocer su
producción textual. Varias veces le hice la propuesta de publicar algunos de sus
escritos que yo encontraba acordes a los criterios que manejábamos en la
editorial. Se negó sistemáticamente. No quería publicar ni tampoco tenía interés
de ser leído. En algún momento llegué a pensar que la única persona que había
accedido a su escritura había sido yo.
En julio del 2003 cometí una traición:
publiqué, en el 4º boletín electrónico de El Heresiarca, dos textos sin su
aprobación, lo que desencadenó una molestia que él tradujo en silencio, si
podemos llamarle así. Transcribo el encabezado del boletín:

‘Jorge Alberdi es, para mí, casi un personaje de ficción. Desde
hace años mantenemos una intermitente comunicación (al principio postal, luego
electrónica), sustentada en un intercambio de textos. Alberdi aparece un día y
te ahoga con su malestar escriturario, despliega miles de palabras que se han
inventado una gramática propia, que denotan sentidos que no hubiesen denotado
nunca, palabras que se niegan a sí mismas como en un suicidio del lenguaje.
Luego desaparece; no contesta correos; uno nunca sabe si lo ofendió en alguno de
los duros intercambios o simplemente se aburrió de la vida y se fue, o se murió.
Hasta que el olvido hace lo que siempre hace. Cuando Alberdi ha dejado de ser
una carga, irrumpe nuevamente con su literatura desbordada, con su parquedad
para hablar de sí.
A esta altura del partido, de Jorge, sé muy pocas
cosas: que probablemente mantiene una comunicación por la afinidad que tuvimos
inicialmente con Apollinaire; que no le interesa establecer una relación
personal que vaya más allá del correo electrónico (no logré conocerlo
personalmente); que debe rondar los 40 años; que escribe no por hábito ni por
sistema, sino que lo hace solo 'cuando la pulsión es como el advenimiento del
orgasmo - como suele decir- Uno no puede escribir como si meara'; que, a pesar
de haber escrito varios libros, no ha publicado ninguno y no le interesa
publicarlos.
Los textos que se transcriben, no cuentan con la autorización
explícita del autor. Su publicación aquí, quizás provoquen otro de sus 'mutis'
durante unos cuantos meses, lo que aliviará mi cuenta de correos. Personalmente,
y aunque parezca una contradicción, lo hago como una manifestación de respeto
intelectual a su obra, que merece ser leída. Espero sepa entenderlo
así.’

Los textos publicados fueron dos de los que el autor
agrupa como ‘arritmias’, escritura de búsqueda que pone en tensión prosa con
técnicas propias de la poesía. A simple lectura los textos parecen resultado de
una escritura automática, pero si uno se detiene en el análisis, encontrará un
trabajo formal que de ninguna manera puede obedecer a un puro automatismo.
Imponen un ritmo, obligan a leer de un modo diferente, en base al uso de la
rima, de la cacofonía, de una puntuación pervertida que acelera o detiene la
respiración a su antojo. A diferencia de sus poemas, o de su prosa más
tradicional, es en estos textos donde la realidad social, cultural y política se
filtra, solo que no es muy fácil detectarlo en una lectura superficial.

Sin tener más noticias de él, en agosto del 2005, Alberdi me sorprende
publicando su
Blog El Ventrílocuo. De golpe, toda su reticencia a publicar
parece desvanecerse, a tal punto de que muchos de los post tendrán una
condición evidente de borrador. Las Arritmias van a constituir el eje,
digámosle, literario de El Ventrílocuo, aunque aparecen proyectos que se van
desarrollando, tales como los poemas denominados ‘Trazas’; los relatos agrupados
como ‘Los hijos de Nix’ y ‘Todas Ellas’, cuyo personaje central es el
propio Jorge Alberdi. Es en la gestación de EL Ventrílocuo, donde volvemos a
retomar contacto.
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